Miraba fijamente el poliester de las paredes de la carpa, incapaz de conciliar el sueño. Me incorporé. Los recuerdos de ese día se arremolinaban en mi mente, de manera tan confusa...
Tan embriagada estaba: embriagada de licores, embriagada de verdades, embriagada de amor y de tabaco mentolado.
Y por supuesto, embriagada de él.
Aturdida, preocupada. Sentía ese nerviosismo que es solo comparable con aquel que siente un jugador que acaba de jugarse todos sus bienes a un solo número. Aunque bien pensado, ojalá hubiesen sido solamente bienes materiales lo que esa noche había puesto en juego.
A pesar de que era pleno verano, sentía frío. Estaba casi desnuda, tan solo unas paredes delgadas de tela sintética me protegían de la intemperie.
Mientras tanto, él dormía el sueño de los justos. No pude resistir el impulso de acariciarle el rostro.... ¡Cuanto había soñado esos meses con tenerlo... así! Su sueño era tan ligero, que el solo roce de mi mano, lo despertó. Abrió sus ojos, con un gesto tan tierno como infantil.
-¿Que pasa? -me dijo en voz baja.
Recostándome de nuevo junto a él, le respondí:
-No puedo dormir...
-Estás helada...- me dijo, aún adormilado, mientras me acariciaba el brazo.
No pude contener una lágrima que rodó rebeldemente por mi mejilla, hasta desaparecer, en alguna de nuestras pieles. No era una lágrima de felicidad. Ni de tristeza. Sin duda era la lágrima mas neutral que alguna vez lloré.
Él la vió... y no dijo nada.
Así nos quedamos, frente a frente, recostados sobre el suelo duro e irregular.
Así me quedé yo: observándolo, mientras se volvía a dormir... Pensaba en como esa criatura que tenía en frente, me petrificaba con su sola mirada. Tal como Medusa, a diferencia de que, al parecer, el podía hacerlo tambien con los ojos cerrados.
Así quedé, velando su sueño y recordando que esa noche había sido perfecta... mágica...
Recordando como me me había dejado llevar por su tacto; cómo sumergida en sus caricias, ahogada sus besos, había dejado ir lo poco que me quedaba de sensatez; cómo accedí plácidamente, a que su piel me volviera loca...
De pronto, de forma sutil y silenciosa, el sueño se hizo presente, y yo acurrucada al fin entre sus brazos, como siempre había soñado, me entregué al descanso más placentero que alguien haya podido siquiera imaginar.
La luz del día me encontró desprevenida y vulnerable. Abrí los ojos, temiendo que todo hubiese sido un sueño. Escuchaba el ruido de la lluvia contra la tela de la carpa, y algunas gotas heladas acariciando maliciosamente mis pies.
Él abrió sus ojos también. Fueron deliciosos y tristes minutos en que nos miramos fijamente, diciendonos tantas cosas, sin pronunciar palabra alguna. Había llegado, con el día, el fin de nuestra aventura. Sus ojos me decían 'Adiós', y por lo que pude ver reflejado en ellos, los míos decian 'Hasta siempre'.
Me acarició suavemente el rostro, pero no me besó.
Los demás habían despertado, como un huracán barrieron la poca magia que quedaba en el aire y la deshauciaron al olvido. Y lo poco que quedo de ella, se quedo conmigo... tal vez algo haya quedado en él. Pero nunca nadie más supo de ella. Todos nos despertamos, almorzamos y dolorosamente, todo volvió a ser igual. Nada había sucedido, tan solo un sueño en vida.
Solo en el viaje de vuelta le insinué con la mirada 'Yo te recuerdo'... Pero sus ojos seguían diciendome 'Adiós'. Entonces le devolví una mirada de reproche, que él, como siempre, esquivó.
Amigos fuimos dejando atrás en distintas paradas, hasta que solo quedamos él y yo... En silencio, bajamos del colectivo. Trate de hacer un esfuerzo y sonreír. Nos abrazamos, como si fuese el abrazo normal y ordinario de siempre, pero en el fondo era una tétrica despedida, muy bien disimulada, con risas amistosas, pero forzadas.
Esto es lo que pasa cuando una apuesta con el alma, contra uno que apuesta con la razón.
El siguió por Humberto. Yo doblé en San Martín.
(Este relato, que probablemente sea significativo tan solo para mí, fue inspirado por un profesor, que me proporcionó las palabras para materializarlo, y por un alumno, al que le quise enseñar a respirar, pero se dió por vencido. A ellos, gracias. Y disculpen si esta mal escrito, fue relatado en forma muy pasional...)
15 de junio de 2007
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4 comentarios:
No esta para nada mal escrito, pudiste transmitir exactamente todas las emociones. me encantó!
boluda es hermoso lo que escribiste...hasta a mi se me callo una lagrimita,a decir verdad no se si de triztesa alegria o envidia,creo que neuutral como la tuya en el relato,muy groso como escribiste se percibia la angustia o noseke en el aire,es como la segunda vuelta de "tuesday wensday breake my heart" de friday.
La verdad no se nada,ahora no quiero escribir nada,va a quedar feo al lado de lo que escribiste.
asi ke nada
te kiero
hace algo kon ese talento ke tenes.
ba*
Muy lindo, muy apasionado, muy intenso... excelente!
cool... muy bueno che, seguí escribiendo así, seguro te va a llevar a algún lugar mas que copado...
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