19 de noviembre de 2007

Bichos

El tiempo de silencio, las dimensiones inciertas de la brecha que nos separa, ¡me hacen tan vulnerable a los bichos de paranoia...! O a las dudas parasitarias... Te juro que me comen por dentro... Casi puedo sentirlos masticando mi carne...
Esta patología de mi mente la hace desconfiar incluso de mi propia alma, y dentro mío, se extiende una batalla campal... Y esto tiene que terminar... para no terminar comigo.
Y hoy estoy cansada... quedé exhausta luego de sacarme tanto bicho de encima...
Porque serán útiles a veces, pero me están molestando: no me dejan en paz y por si fuera poco me hacen perder los estribos con facilidad, y desconfiar de todo y de todos... de vos...
Pero me cansé... de las peleas con vos y conmigo misma...
¿Qué más da? Ya no me importa si soy boluda, o sumisa o arrastrada... ¡Que esea lo que sea! Yo confío en vos y sanseacabó... Nada de procesar, atar cabos, de deducir cosas... de analizar y psicoanalizar ¡Basta!
Y si fuera yo un juguete, ¿Qué más da? Yo te creo cuando me decís que no...
¿Soy idiota por creer? ¿Soy cándida? ¿Soy una ciega, ingenua, terca?
Y si lo soy ¿qué?

El que no se haya idiotizado por amor que tire la primera piedra...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Más vale idiotizarse que reprimir, no? Sacate esos bichos y disfrutá!!! que a la larga siempre hay tiempo de poner los pies sobre la tierra. Las cosas decantan solas.
Me encanta el blog.
meri